¿Qué cubre realmente el seguro obligatorio de coche en España? Y que no.

¿Qué cubre realmente el seguro obligatorio de coche en España? Y que no.

Muchas personas creen erróneamente que con este seguro ya están “protegidos”. La realidad es que el seguro obligatorio tiene una cobertura mínima y muy limitada: protege a los terceros, pero no cubre al conductor ni a su propio vehículo en la mayoría de los siniestros.

En este artículo explicamos con detalle qué incluye el seguro obligatorio, qué deja fuera, y por qué, en la práctica, no es suficiente para la mayoría de los conductores.

¿Qué es el seguro obligatorio de coche?

El seguro obligatorio, también conocido como seguro de responsabilidad civil, es la póliza mínima exigida por ley para circular con cualquier vehículo a motor en España. Su única función es garantizar la indemnización de los daños que cause el conductor a terceros en caso de accidente.

Según la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, todo propietario de un vehículo debe tener, al menos, esta cobertura. Circular sin ella es una infracción muy grave, sancionada con multas de hasta 3.000 euros e inmovilización del vehículo.

¿Qué sí cubre el seguro obligatorio?

El seguro obligatorio cubre exclusivamente los siguientes conceptos:

Daños personales a terceros: incluye gastos médicos, secuelas, invalidez o fallecimiento de otras personas involucradas en el siniestro.
Daños materiales a terceros: reparación o sustitución de vehículos ajenos, daños en edificios, vallas, señales de tráfico, etc.
Responsabilidad civil legal: defensa jurídica si un tercero te reclama por un accidente.
Daños causados por remolques o caravanas ligeras, siempre que no superen los 750 kg y no tengan frenos propios.
Es importante destacar que la cobertura es ilimitada en daños personales (hasta 70 millones de euros por víctima, según la normativa europea), pero está limitada a 15 millones de euros por siniestro en daños materiales.

¿Qué NO cubre el seguro obligatorio?

A continuación, los puntos más críticos que no están incluidos en el seguro obligatorio:

Daños al propio vehículo del asegurado
Si chocas contra una farola, un árbol o te sales de la carretera sin implicar a terceros, el seguro no paga ni un euro. Tendrás que asumir el 100 % del coste de reparación.
Robo o intento de robo del vehículo
Si te roban el coche o rompen las lunas intentándolo, no recibirás ninguna indemnización.
Incendio o fenómenos atmosféricos
Daños por granizo, tormenta, inundación o incendio no están cubiertos.
Asistencia en viaje
La mayoría de pólizas obligatorias no incluyen grúa, taxi, hotel ni transporte alternativo. Algunas compañías, como Mapfre, sí ofrecen asistencia básica en ciertas condiciones, pero no es obligatorio por ley.
Lesiones del conductor o ocupantes
El seguro obligatorio no cubre al conductor ni a los pasajeros de su coche, salvo que se contrate una cobertura adicional de accidentes del conductor.
Rotura de lunas, neumáticos o cristales
Estos daños corren íntegramente a cargo del propietario.
Ejemplo práctico: ¿por qué el seguro obligatorio no basta?

Imagina que conduces solo y, por una distracción, chocas contra una farola. El coche queda con el paragolpes destrozado y el radiador roto. La reparación cuesta 2.200 euros.

En este caso, el seguro obligatorio no cubre nada, porque no hay terceros implicados. Tendrás que pagar de tu bolsillo. Sin embargo, si tuvieras un seguro de terceros ampliado, esa reparación sí estaría cubierta.

¿Por qué las aseguradoras ofrecen solo el obligatorio si no es útil?

Porque la ley les exige ofrecerlo. Es el producto de entrada más económico, pero está diseñado únicamente para cumplir con la normativa, no para proteger al conductor. Las propias compañías lo saben, y por eso recomiendan siempre una cobertura superior.

¿Qué tipo de seguro sí cubre lo que el obligatorio deja fuera?

Seguro a terceros ampliado: incluye robo, incendio, rotura de lunas, asistencia en viaje y daños propios en ciertos casos.
Seguro a todo riesgo: cubre todos los daños al vehículo, independientemente de quién tenga la culpa del accidente. Ideal para coches nuevos o de alto valor.
Todo riesgo con franquicia: reduce la prima a cambio de asumir una parte del coste en caso de siniestro (por ejemplo, los primeros 600 €).


Consejo profesional

Nunca elijas tu póliza solo por el precio. Un seguro barato que no cubre lo esencial no es ahorro, es riesgo. Evalúa el valor de tu coche, tu experiencia al volante, tu presupuesto y el uso que le das. En la mayoría de los casos, un terceros ampliado es la opción más equilibrada.

Conclusión

El seguro obligatorio es una garantía para los demás, no para ti. Cumple con la ley, sí, pero deja tu vehículo, tu patrimonio y tu tranquilidad expuestos a riesgos reales. Si quieres circular con verdadera protección, necesitas al menos una póliza que incluya daños propios y asistencia en viaje.

Antes de renovar, compara, pregunta y asegúrate de entender qué cubre tu póliza. Porque en seguros, como en muchas cosas, lo barato puede salir muy caro.

Aviso legal
Este artículo tiene carácter informativo. Las coberturas pueden variar según la compañía y la póliza contratada. Consulta siempre las condiciones generales y particulares de tu seguro. El contenido no sustituye el asesoramiento de un corredor de seguros.